24 ago 2009

G a ll e t i t a s …






…Una muchacha llegó al Aeropuerto, a esperar su vuelo y como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete de galletitas.
entonces fué y se sentó en la
Sala de Espera, para descansar y leer tranquilamente...

Asiento de por medio, se ubicó un hombre que abrió una revista y empezó a leer.Entre ellos quedaron las galletitas.

Cuando ella tomó la primera,
el hombre también tomó una!

Ella se sintió indignada, …pero no dijo nada.

Pensó: "¡Qué descarado!!!; si yo estuviera más dispuesta, hasta le daría un golpe para que nunca más se le olvide".

…y cada vez que ella tomaba una galletita, el hombre también tomaba una.

Aquello le molestaba tanto que no conseguía concentrarse
ni reaccionar…


Cuando quedaba apenas una galletita, pensó: ”Qué hará ahora este abusador?".

Entonces, el hombre dividió la última galletita y dejó una mitad para ella.

Ah! No!!!. . .
Aquello le pareció demasiado.
Se puso a sudar de la rabia,
cerró su libro y sus cosas y se dirigió al Sector de Embarque…

Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa, allí estaba su paquete de galletitas!!…intacto, cerradito.…sintió tanta vergüenza!…
Sólo entonces percibió lo equivocada que estaba. Había olvidado que sus galletitas estaban guardadas dentro de su bolso!.

El hombre había compartido las suyas sin sentirse
indignado, nervioso, consternado o alterado.
Y ya no había tiempo ni posibilidades
para explicar o pedir disculpas… pero…

sí para razonar…

¿cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando deberíamos observar mejor?

¿cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas?…

Y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan:

1. Una piedra, después de haber sido lanzada;

2. Una palabra, después de haber sido pronunciada;

3. Una oportunidad, después de haberla perdido;

4. El tiempo, después de haber pasado.

23 ago 2009

L@ Sill@...



La hija de un hombre le pidió al sacerdote que fuera a su casa a hacer una oración para su padre que estaba muy enfermo.
Cuando el sacerdote llegó a la habitación, encontró a este pobre hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas.
Había una silla al lado de su cama, por lo que el sacerdote pensó que el hombre sabía que vendría a verlo.

-¿Supongo que me estaba esperando?-, le dijo.
-No, quién es usted?-, dijo el hombre enfermo.


Soy el sacerdote que su hija llamó para que orase con usted; cuando entré y note la silla vacía al lado de su cama supuse que usted sabía que yo vendría a visitarlo.

Ha si, la Silla.

Le importa cerrar la puerta?-. dijo el hombre enfermo,

El sacerdote sorprendido cerró la puerta.
El hombre enfermo le dijo:
Nunca le he dicho esto a nadie, pero toda mi vida le he pasado sin saber como orar.
Cuando he estado en la Iglesia he escuchado siempre al respecto de la oración, cómo se debe orar y los beneficios que trae...


...pero siempre esto de las oraciones; noo se...!
Me entra por un oído y me sale por el otro.


De todos modos no tengo idea de cómo hacerlo. Entonces... Hace mucho tiempo abandoné por completo la oración.
Esto ha sido así en mí hasta hace unos cuatro años, cuando conversando con mi mejor amigo me dijo:
José, esto de la oración es simplemente tener una conversión con Jesús, así es como te sugiero que lo hagas


Te sientas en una silla y colocas otra silla vacía enfrente tuyo, luego con fe miras a Jesús sentado delante de ti

No es algo alocado el hacerlo pues el nos dijo:
“Yo estaré siempre con vosotros”

Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estas haciendo conmigo ahora

”Es así que lo hice una vez y me gustó que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces”

Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija... Pues me internaría de inmediato en el manicomio
El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era algo muy bueno lo que venía haciendo, y que no dejara de hacerlo nunca.


Luego hizo una oración con él. Le extendió una bendición y se fue a su parroquia.
Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido.


El sacerdote le preguntó:
-¿Falleció en Paz?-.


Si, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama
Me dijo que me quería mucho y me dio un beso
Cuando regresé de hacer unas compras una hora más tarde ya lo encontré muerto.


Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó su cabeza en ella, pues así lo encontré.

¿Qué cree usted que pueda significar esto?

El sacerdote profundamente estremecido, se secó las lágrimas de emoción y le respondió:


”Ojalá que todos nos pudiésemos ir de esa manera”
Hermosa Histori@ no Creen!